domingo, 22 de diciembre de 2013

MALA: GENEROSA TIERRA DE PATRIOTAS

Valle generoso, esta frase compendia las características de las fructíferas tierras de este angosto rincón de la costa central pero, al mismo tiempo, trasunta la desprendida bonhomía del antiguo poblador del valle maleño, dueño de un amable temperamento que se transforma en temple y bizarría cuando la situación lo requiere, como lo demostraron el aciago jueves 23 de diciembre de 1880. Mostraremos un extracto1 de mi trabajo de investigación.
Valle Generoso, Tierra de Patriotas
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La Guerra del Pacífico (o La guerra de los diez centavos)

Tarapacá era el territorio más austral de nuestro país. Gran parte limitaba con Bolivia. Perú NO tenía límites con Chile. Bolivia había otorgado un área de sus tierras a Chile para la explotación del salitre por una compañía británica. En 1878 Bolivia exige el incremento de 10 centavos por quintal de salitre exportado, Chile no acepta y se desencadena un conflicto entre los dos países: el 14 de febrero de 1879 tropas chilenas ocupan el litoral boliviano. El impuesto de 10 centavos2 fue el pretexto que originó la guerra expansionista en la que fue involucrada nuestra patria: Chile nos declara la guerra el 5 de abril de 1879.

Resultado anunciado

El desenlace de la desastrosa y trágica campaña de las fuerzas peruanas sería el resultado de la improvisación y el abandono del poder político ante un enemigo que se había preparado para esta guerra. El desprendimiento de Grau, Bolognesi, Ugarte y de anónimos combatientes no bastó y el enemigo del sur se aprestó a dar el golpe final a la ciudad capital peruana.

Tropas chilenas en Pisco y Chilca: Desplazamiento a Lurín

Ruta seguida por ejército chileno
Entre noviembre y diciembre de 1880, brigadas enemigas desembarcan en Paracas, en Chilca y Curayacu. Desde estos lugares las tropas chilenas se desplazan a Lurín, punto de reunión fijada para preparar la invasión a Lima.
Desplazamiento de la División chilena
Una división chilena, compuesta por cerca de ocho mil soldados partió de Pisco rumbo a Lurín el 17 de diciembre al mando de Patricio Lynch. Avanzaron sin encontrar oposición, salvo una ligera escaramuza en Yerbabuena (Cañete) con los Cazadores del coronel Sevilla.  Nicolás de Piérola3 había ordenado a las fuerzas patriotas remanentes a dedicarse por entero a la defensa de Lima. 
El 22 de diciembre, al amanecer, los chilenos llegan a Asia y en este lugar vivaquean durante todo el día, aprestándose a ingresar al valle de Mala.

Chilenos en el ‘tupido bosque’ de Bujama

El periodista y escritor chileno Vicuña Mackena4, emplea un solo párrafo para describir el avance de sus tropas en la planicie maleña. De manera chauvinista resalta que los hechos se desarrollaron entre el “bosque tupido” de Bujama y la “jungla”5 de Mala. Señala de manera errónea que fue en Bujama donde fueron abatidos tres soldados chilenos y dos heridos en una “emboscada”. Vicuña se solaza con la crueldad de Lynch y adereza su relato con frases peyorativas sobre los peruanos, pero intenta relativizar el momento en que las tropas chilenas casi traban combate entre sí. Reconoce intrínsecamente que, si se lo hubiera propuesto, la pequeña resistencia maleña pudo causarles mucho daño a su ejército.

EL DÍA MÁS LARGO EN LA HISTORIA DE MALA

Los dramáticos sucesos ocurridos en nuestro valle durante el paso de la brigada chilena, han sido esclarecidos por los propios chilenos en un antiguo documento6 que ha sido restaurado. En ese libro, a diferencia de Vicuña, el autor  reseña de manera casi puntual las acciones de la brigada enemiga desde su ingreso en el amanecer del día 23 al sector de Los Huarangos en Bujama,  hasta que abandonan el valle en horas de la madrugada del día 24. En mi Libro "Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario" se reconstruye lo sucedido en ese largo día empleando los dos documentos chilenos, transcribimos fragmentos, los analizamos apropiadamente y corregimos los errores hallados. 
En esta sinopsis sólo resaltamos ciertos sucesos:
-Los esfuerzos del comandante general7 de la zona (área del valle de Mala y lugares aledaños) solicitando soldados y armas al gobierno, sin ser atendido.
-El sacrificado arrojo, la valentía y el atrevimiento de los escasos  “montoneros” maleños8, retardando el avance enemigo. Los montoneros maleños les causaron bajas mortales y logísticas a pesar de enfrentarse a un ejército profesional provistos de cañones y armas modernas.
Tipos de cañones de campaña usados por ejército chileno para bombardear posiciones
de los montoneros maleños a su paso por el valle
-El reconocimiento de los chilenos al afirmar que el único lugar que encontraron resistencia y sintieron miedo en su recorrido hacia Lurín fue en Mala. 
-Se detalla el momento en que los soldados chilenos, invadidos de gran nerviosismo, casi se traban en combaten entre ellos mismos.
-Observamos la petulancia de Patricio Lynch al mofarse del cura de Mala y de su  humilde templo.
-La venganza de Lynch ordenando el bárbaro e irracional incendio de los pueblos de Mala y San Antonio por los soldados chilenos abatidos por la resistencia local. 
-El fusilamiento de un patriota maleño en el campamento chileno, entre otros aspectos de importancia histórica.

TRISTE Y AMARGA NAVIDAD EN EL VALLE DE MALA

Por temor a otras emboscadas y para despistar a los ‘montoneros’ maleños, el ejército chileno abandona sigilosamente el valle de Mala durante las primeras horas de la madrugada del día 24 de diciembre de 1880. Dejan atrás dos pueblos destruidos, aún humeantes, en vísperas de Nochebuena. Los maleños de la época tuvieron una amarga navidad, pero su templanza espiritual permitió que sus poblados renacieran de las cenizas.

Conclusiones

Debemos resaltar que los restauradores chilenos no dudaron en destacar la valiente actitud de los ‘montoneros’, reconociendo que en el valle de Mala fue el único lugar que osaron enfrentarse a un ejército profesional aplicando una técnica que sería empleada en el siglo XX, puesto que la diferencia de fuerzas era gigantesca. Reconocen que en un sector de nuestro valle los soldados chilenos se sintieron invadidos por el terror.
Estos sucesos históricos no fueron una simple ‘referencia anecdótica’ como escriben algunos al carecer de información bibliográfica en qué sustentarse. El tiempo ha demostrado que la historia pudo ser maquillada, como lo hizo Vicuña Mackena, pero no cambiada. El temple y patriotismo exhibido por los ‘montoneros’ honran a los habitantes del valle de Mala. Estas heroicas acciones aún no reconocidas a cabalidad son dignas de ser exaltadas y elogiadas en cantos épicos, además deberían ser honradas como se merecen.
Las acciones de los montoneros maleños no han sido destacados por los historiadores, hechos que debería ser rescatado en su verdadera magnitud por las autoridades y docentes de los distritos de Mala, San Antonio y Flores. 
El día 23 de diciembre debería ser de perenne recordación entre los pobladores del valle costero, como el Día en Memoria de los Valientes Combatientes del Valle, los únicos que osaron enfrentarse al enemigo en esta parte de la costa peruana.

NOTAS
El tema ha sido desarrollado en ‘Mala en la historia’, Capítulo 13, del libro de mi autoría: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.htmlaún inédito.
Por diez centavos de salitre”, libro de Antonio Gárate Calle.
En el mes de octubre de 1880 Nicolás de Piérola estuvo en Mala.
Diversos escritores emplearon como fuente a Vicuña. El inglés Clements R. Markham reseña el paso chileno por Mala con imprecisiones y de forma similar a Vicuña. El peruano Mariano Felipe Paz Soldán indica que Lynch sólo tuvo un contratiempo en Mala ante la débil resistencia que opusieron paisanos mal armados. El jesuita Rubén Vargas Ugarte hace un somero relato de las pérdidas chilenas empleando otras fuentes.
Vicuña y otros escritores chilenos se afanan en presentar el bosquecillo de huarangos (descrito por Raimondi) como una espesa y enmarañada jungla. La exageración es empleada para demostrar que sus “altivos y resueltos infantes” afrontaron ‘heroicas’ acciones en un “monstruoso” bosque al ingresar al valle de Mala.
6 Libro restaurado por el Ejército de Chile en el año 2006.
En el portal web de la Municipalidad de Mala, así como en revistas, portales web y publicaciones, muestran muchas informaciones erróneas o imprecisas. Una de ellas indica que los "montoneros maleños" fueron dirigidos por Francisco Retes, un dato absurdo que ha sido debidamente aclarado en el Capítulo 13 de la sección "Mala en la historia" de mi libro "Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario" (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html).
Los combatientes maleños eran voluntarios captados de las haciendas y de los pequeños  poblados del valle costero. Recordemos que en aquella época San Antonio y Flores aún no eran distritos y formaban parte de Chilca. Empleamos el gentilicio MALEÑO para incluir a todos los habitantes del valle de Mala con un verdadero sentido fraternal, tomando en cuenta que  tenemos un ancestral origen común.
    
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A LOS AMIGOS LECTORES:

Al cierre del año 2013 deseo agradecer a los numerosos
lectores del blog por su amable aceptación, muchos son maleños residentes en el extranjero. Creado en el mes de abril para dar a conocer mis trabajos de investigación sobre la etimología y la historia de Mala, con la finalidad de intentar llenar el vacío existente sobre estos temas, creo que está cumpliendo su labor. En algunos artículos del blog se ha soslayado a propósito lo esencial, como al tratar la etimología del topónimo, para mantener al lector con la curiosidad hasta la publicación del libro “Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario”. Estoy seguro que cuando se concrete su aparición, el libro servirá como material de apoyo a los docentes y estudiantes maleños; además, por el estilo empleado, podrá ser utilizado como punto de partida para futuras investigaciones.

“Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender” Arturo GRAF


AVISO
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domingo, 1 de diciembre de 2013

CHUQUIMANCO

En el ideario de los pobladores de la región costa centro sur, que comprenden la actual provincia de Cañete, mantienen la imagen de un personaje que supuestamente gobernó este territorio entre la época de desarrollo de los Señoríos hasta la incursión inca. Sobre él existe una suerte de leyenda recreada a través de tratados en libros y revistas, inclusive el nombre de este mitificado personaje forma parte del texto del himno distrital de Mala algo que, al tomar conocimiento de la cita, he discrepado con el debido fundamento en artículo publicado en este blog (ver http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/06/garcilaso-de-la-vega-y-el-vocablo-malla.html). Nos referimos a Chuquimanco. Pero cabe preguntarnos ¿existió realmente este personaje? y si así hubiera sido ¿cuál es su origen? y ¿qué registros o documentos fundamentan su existencia?
Estatua de Chuquimanco portando, 
anacrónicamente, una alabarda hispana
del siglo XVI
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EL CONTEXTO: INCAS EN LA COSTA CENTRAL
Pachacútec ordena la conquista de la costa central y meridional para lo cual dispuso que su hermano Cápac Yupanqui y el auqui o príncipe heredero Túpac Yupanqui comanden un poderoso ejército. Después de someter Nazca y Chincha, los incas llegan a los límites del actual territorio cañetano. Los hechos ocurridos en esta región en el siglo XV fueron recopilados, en orden cronológico, por Pedro Cieza de León en 1553, Miguel Cabello en 1583, Garcilaso de la Vega en 1605 y Bernabé Cobo en 1653.

El cronista: Pedro Cieza de León

Año 1553. Cieza relata en sus crónicas1 que los incas encontraron una férrea resistencia del ejército local, acción que frenó su avance conquistador, enfrascándose en batallas sangrientas. El asedio duró tanto que los incas construyeron una ciudadela (Incahuasi) y relevaron su ejército de tres a cuatro  veces. Al dilatarse demasiado el acoso, los incas cortaron los canales y acequias de irrigación, arrasaron sembríos causando hambruna a la resistencia y promovieron traiciones entre los defensores, logrando finalmente la rendición local y en castigo los cuzqueños asesinaron a los líderes y masacraron a miles. Por esto, llamaron al lugar Warcu o Guarco. Es de observar que Cieza NO menciona nombres de los líderes de la resistencia local.

El cronista inca: Garcilaso de la Vega

Garcilaso2, muy joven, asumió un exilio sin retorno. En la península estuvo imposibilitado de practicar su lengua natal como él mismo señaló y la lejanía y dificultades de comunicación, propias de la época, le impidieron recibir fluidas y certeras informaciones. Para sus ‘Comentarios Reales’, publicado en 1609, emplea como fuentes a cronistas tempranos, esencialmente Cieza de León, pero a menudo es traicionado por su "flaca memoria". Cuando desarrolla el episodio de la conquista inca en los territorios de la costa centro sur, Garcilaso reitera explícitamente las crónicas de Cieza pero, a diferencia de este historiador, señala que el líder de la resistencia se llamaba Chuquimancu, al que califica como Rey y que por su valentía fue eximido de la masacre. Garcilaso también relata que, después de ocupar el ‘reino’ de Chuquimancu, los incas pasaron a conquistar los valles de Pachacámac, Rímac, Chancay y Barranca que estaban regidos por ‘un señor poderoso llamado Cuismancu que también presumía llamarse Rey’.

Los personajes: Chuquimanco y Cuismanco

Garcilaso es el único cronista que escribe sobre Chuquimanco, lo hace sin detallar sus orígenes ni características personales, sólo señala que era un valiente guerrero y Rey de la región. Lo mismo sucede cuando incluye a Cuismanco en sus relatos de hechos ocurridos en el siglo XV, sin referencias que lo sustenten. Ante la carencia de registros o documentos que respalden, cabe preguntarnos ¿existieron estos personajes?

Los personajes de Cajamarca

En nuestras indagaciones llegamos al norte del país, a Cajamarca; en el siglo XVI este lugar estuvo conformado por siete warangas3 (waranga era una entidad sociopolítica). Estas entidades se denominaban: Guzmango, Chuquimango, Chondal, Bambamarca, Caxamarca, Pomamarca y Mitimas. La waranga del cacique Guzmango, conocido como Cuismancu, era la más importante de todas, según estudios. Observen los nombres resaltados en negrita.


A manera de conclusión
Tanto los cronistas tempranos Cieza de León, Cabello y el tardío Cobo NO mencionan en sus recopilaciones a Chuquimanco, personaje que solamente es aludido en los “Comentarios” de Garcilaso. Además, cuando Garcilaso rectifica a los cronistas tempranos y a los de su época, altera la escritura de diversos nombres de lugares (topónimos) así como sus interpretaciones debido a que desconoce las variedades dialectales, sobre todo, de la costa. Al relatar el avance conquistador de los incas en la costa ocurrido en el siglo XV Garcilaso debió confundirse, por su largo exilio o su "flaca memoria", como él mismo recalcó, y ubicó en este sector de la costa central a los caciques Chuquimango y Cuismanco. Como hemos visto, estos personajes gobernaron sus warangas cajamarquinas en el siglo XVI, muchos años después de los sucesos en Guarco.

Es evidente el desfase tiempo-histórico entre los personajes cajamarquinos muy bien documentados con los protagonistas de los relatos de Garcilaso. Por estos motivos, la historiadora e investigadora María Rostworowski quien, con mucho respeto, desmitificó las crónicas de Garcilaso de la Vega recomendando que, al leerlo, debería hacerse con mucha objetividad al precisar los errores del mestizo cuzqueño. Por lo tanto, podemos concluir que la existencia del mítico Chuquimanco, supuesto cacique del Señorío de Guarco, carece de certeza.

Portada del libro
Bonus
-En 1653 Cobo, cronista tardío, escribe sobre la heroica resistencia en Guarco, pero especifica que el Señorío estuvo regido por una Cacica4, viuda, quien fuera vencida por la astucia de una mujer inca.
-En el año 1791, durante el virreinato, las crónicas de Garcilaso fueron puestos en duda por su ‘imperfecto retrato sobre el imperio inca’ 5.
-En 1935 se da a conocer una anecdótica e imaginativa ‘biografía’ de Chuquimanco escrita en base a documentos apócrifos cuyo autor especuló que el cacique nació y residió en Mala6 y, además, discurrió que el nombre significa ‘Señor de la lanza’. Esta ‘biografía’ serviría como fuente bibliográfica a otros autores que respaldan el origen maleño del cacique, refieren que entre ellos figura el poeta Alejandro Manco Campos7.
-Un reconocido lingüista, miembro de la Academia Peruana de la Lengua, ha estudiado las raíces del nombre Chuquimanco, señalando que la traducción ‘Señor de la lanza’ es una interpretación INCORRECTA.

NOTAS
1   Tema desarrollado en el Capítulo 6 de ‘Mala en la historia’ del libro de mi autoría: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html) aún inédito.
Ver artículo anterior en este blog: “Garcilaso de la Vega y el vocablo Malla” http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/06/garcilaso-de-la-vega-y-el-vocablo-malla.html
3   ‘Historia de los Incas’ de Pedro Sarmiento de Gamboa, año 1572. Al respecto, el historiador Waldemar Espinoza ha efectuado profundos estudios.
4   Tema desarrollado en el Capítulo 6 (Parágrafo 6.4.3) de la Parte II del libro de mi autoría.
5   Mercurio Peruano, 1791.
6   Tema desarrollado en el Capítulo 6 (Parágrafo 6.3) de la Parte II del libro de mi autoría. Como sabemos, Cañete reclama el lugar de origen de Chuquimanco indicando que vivía en Cancharí. En Imperial le han erigido una estatua (fotografía superior) blandiendo, en lugar de un arma preinca del siglo XV, una extraña alabarda española (propia del siglo siguiente) que lleva incrustada una mazorca de maíz. La estatua de Pachacútec en el Cuzco porta una alabarda idéntica. Es de notar el desfase del tiempo-histórico al presentar ambas estatuas con un arma hispana. He escrito un cuento en honor al autor que propuso el origen maleño de Chuquimanco, lo publicaré en este blog próximamente.

7   Lo menciono sólo porque lo he leído en el artículo 'Un cañetano llamado Chuquimancu' de Iván Reyna Ramos, periodista de Rumbos del Perú. A pesar de mi búsqueda NO he encontrado documento o publicación de Alejandro Manco Campos en el que éste sustente el origen maleño de Chuquimanco.
    
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domingo, 17 de noviembre de 2013

LOS OTEROS DE MALA

En un artículo anterior1 hemos indicado que el valle costero de Mala, a diferencia de los numerosos valles de la costa peruana, tiene una geomorfología muy singular: es rectangular. La conformación cuadriforme de la planicie es conferida por las estribaciones cordilleranas que limitan al angosto territorio en el sector norte y oriental, encerrándolo frente al mar. Esta franja rectangular tiene una extensión promedio, empleando la anacrónica unidad de medida usada por el científico Haenke en 1795, de media legua de ancho y una longitud de poco más de dos leguas. Por sus dimensiones es, prácticamente, un oasis en el borde desértico peruano o, según detalla Benjamín Vicuña Mackenna2, un feraz valle en miniatura cuya existencia se debe al generoso río Mala. 
Para aprovechar las áreas de tierra fértil en las estrechas dimensiones del valle los primigenios habitantes, hasta el período inca inclusive, erigieron sus viviendas y centros religiosos sobre las laderas de las estribaciones de la cuenca y las prominencias cercanas al mar. Esta práctica de respeto por la tierra lo podemos observar en los oteros que emergen en la rectangular planicie.
Sobre la superficie de los oteros que se elevan entre los feraces terrenos, se edificaron viviendas y tumbas entre los períodos cronológicos Horizonte Temprano y Horizonte Tardío; las estructuras arquitectónicas de estos sitios arqueológicos han sido depredadas, y lo escaso que subsiste se encuentra en latente peligro de desaparición, no han sido rescatados ni resaltados en su real dimensión.
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Como sabemos, se denominan oteros a los cerros aislados de poca altura y de forma algo redondeada, que se elevan sobre una planicie o llanura. Los que destacan en la franja costera maleña, ‘cerritos’ como los describió Antonio Raimondi en su breve visita a Mala, son: cerro Colorado, cerro Santa Enriqueta, cerro Piñón y cerro Molino. Los cuatro oteros fueron considerados en el inventario y catastro de Williams y Merino en 1974 y, dada su importancia, mantenidos en una publicación del INC (Ministerio de Cultura) en el año 2001.

Cerro Colorado

Se ubica en el sector centro-oriental de la planicie costera, entre el pueblo de Mala y Bujama Alta (en la zona de Santa Enriqueta), al margen del milenario camino de los llanos, ruta principal del territorio que durante el coloniaje fue denominado camino Real y que en la segunda década del siglo XX sería asfaltada conformando la primera carretera Panamericana. Este otero es el de mayor dimensión y debe su característico nombre al color de su superficie. Durante su visita de inspección al lugar, Williams y Merino encontraron conjuntos de plataformas construidas de piedras y adobes; señalaron que entre los disturbados restos de muros de piedras, adobes sueltos aún abundaban restos óseos, cerámicas, tejidos llanos y listados.
La cerámica hallada pertenece al estilo local. Williams y Merino indicaron que algunos semejaban a los hallados en Ica y Chincha. 
Cerro Santa Enriqueta


Es una pequeña colina aislada, de 30 m. de altura aproximadamente, que se encuentra a unos 500 metros al sur de la casa hacienda Santa Enriqueta. Existen restos de terrazas en tres sectores de la colina, en las laderas oeste, este y sur. En los tres sectores se hallaron cerámica perteneciente al estilo Puerto Viejo. En el extremo Este del otero3 encontraron huellas de un importante edificio preinca confeccionado con muros de adobón trapezoidal (se muestra en la fotografía de arriba) . Los cántaros y ollas encontrados muestran características del Horizonte Tardío asociados con el estilo Puerto Viejo. Esto es indicador que la tradición local soportó la invasión y conquista incaica.
Cerro Piñón
Se encuentra a poca distancia al sur-oeste del cerro Colorado, a unos cien metros del margen oeste de la antigua carretera Panamericana, entre totorales y platanales del sector. El curioso nombre de este otero tendría su origen en su forma que, tanto de perfil como desde una vista aérea, semeja a la semilla o fruto seco del Pino piñonero europeo. Tal como ocurre con ciertos topónimos (entre ellos el nombre del valle) la denominación surge por comparación con el aspecto de una referencia; en este caso, entre la pétrea configuración de la colina con la forma de un fruto.
Williams y Merino encontraron en este lugar restos de terrazas y de viviendas, muy destruidos pero con abundantes vestigios de restos textiles, y claras señales de saqueo de fardos funerarios que alguna vez existieron en el sitio.
En las laderas del otero hallaron restos textiles, esteras tejidas en totora y cerámicas llanas y toscas de color marrón, asociados al estilo Puerto Viejo.
Cabe mencionar que el Ministerio de Cultura declaró patrimonio cultural de la Nación a este monumento arqueológico prehispánico. En el mes de noviembre de 2010 emitió varias resoluciones viceministeriales; entre las cuales una en especial para este lugar, en la que especifica las características del sitio y ordena su inscripción en Registros Públicos y en el Sistema de Información Nacional de los Bienes de Propiedad Estatal (SINABIP) estableciendo, además, que ningún tipo de proyecto podrá alterarlo o ponerlo en riesgo.

Cerro Molino

Es una pequeña elevación pétrea que se encuentra cerca a la carretera entre el poblado de La Huaca y la playa Las Totoras, próxima al río, y frente al actual intercambio vial de la moderna y litoral autopista; recordemos que esta vía reemplazó a la antigua carretera Panamericana que por casi tres cuarto de siglo cruzara por el distrito de Mala. Este otero es un ‘cerrito’ que a menudo pasa desapercibido.
El promontorio rocoso, que a lo lejos semeja una pirámide truncada, se encuentra en los terrenos que perteneció a la desaparecida hacienda El Salitre. Williams y Merino encontraron en las laderas de este otero vestigios de tumbas sencillas, algunas con revestimiento de piedra canteada de forma circular con una profundidad de unos cinco metros. También hallaron un corte de antigua basura vegetal, conchas de moluscos y un piso apisonado que denotaría ocupación doméstica, con abundante fragmentos de cerámica, toscos y sencillos que pertenecerían al antiguo estilo local.
Este sitio arqueológico fue inventariado en la década de los '70 sin especificar el período cronológico de su desarrollo; de igual manera en una publicación de inventarios del año 2001 el INC lo presenta como un sitio con filiación cultural N.D. (No determinado); este lugar es uno de los asentamientos más antiguos del valle costero en la jurisdicción del distrito de Mala, tal como lo reseñamos en el libro.


¿Pero a qué se debe el topónimo de cerro Molino? Para conocer el origen del nombre de este otero recurramos a lo documentado por los cronistas. Durante el largo coloniaje (hasta inicios de la época republicana) en las tierras del valle bajo de Mala se sembraron principalmente trigo, olivos y caña de azúcar4, entre nuevas semillas y plantas transferidas desde Europa, cuya producción abastecía la ciudad capital; por tal razón, el encomendero primero y los iniciales hacendados hispanos después, instalaron en sus propiedades una moderna herramienta europea para industrializar el trigo y el olivo: los molinos.
En este otero sería instalado un molino, pero que cumplía funciones diferentes5; este molino es el origen de su nombre que aún perdura. En aquellas épocas el espacio territorial de la antigua hacienda era conocido con otro nombre similar y en el lugar se explotaba una materia prima muy requerida, del molino colonial no quedan huellas.

A manera de conclusión

Pedro de Alconchel, al asumir la encomienda de Chilca y Mala dispuso, como lo hicieron a lo largo del territorio imperial ‘conquistado’, que los habitantes nativos abandonaran sus antiguos asentamientos de las laderas y colinas y los ubicó, para un mejor control de los aborígenes, en un ‘asiento’ o ‘reducción de indios’ sobre un área de terreno fértil, que a la larga sería la formación previa del actual pueblo de Mala.

NOTAS
1   Ver artículo anterior: “Acerca del Epígrafe del Blog”.
2  Ver artículo anterior: “Precisiones sobre el Título del Blog: Mala-Valle Generoso, Pueblo Milenario” (D.R.) posteado el 22 mayo 2013
3  Raimondi pasó por este cerrito y después de cruzar el puente sobre una ancha acequia tomó un descanso antes de ingresar a Mala. Sobre la estadía de Raimondi en Mala se desarrolla en el Capítulo 12 de la Parte "Mala en la historia" de mi libro "Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario" (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html), aún sin publicar.
 4  Parágrafo ‘Las transferencias tecnológicas y la producción Maleña’, Capítulo 10 de la Parte II (Mala en la historia) del libro de mi autoría: “Mala, Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.htmlaún inédito.
5 Tema desarrollado en el Capítulo 10 (Parágrafo 10.6.5) de la Parte II del libro de mi autoría aún inédito.

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domingo, 27 de octubre de 2013

LA CANDELARIA EN EL VALLE DE MALA

CALANGO: MIS NOSTALGIAS

Muy cerca de la sagrada Coyllor Sayana y del ingreso al pueblo de Calango se encontraba esta casa de blanca fachada, con una gran puerta de dos hojas y ventanas de madera, ambas pintadas de color celeste. La casa tenía en su parte posterior un fresco huerto de frutales que descendía casi hasta la orilla del río. La casa de blanca fachada estaba ubicada al borde del polvoriento y pedregoso camino transversal: el milenario camino preinca que unía el Apu Pariakaka, la Piedra Sagrada de Calango y el Apu del valle de Mala. Este camino sería conocido posteriormente como ramal del Qhapaq Ñan.

La Casa de mis Recuerdos Infantiles en Calango
La casa, entre pelados cerros de la cordillera y en el centro de la soledad y huellas arqueológicas pétreas, era propiedad del viejo maleño Mercedes Huapaya Ávila, hermano de Susana, mi abuela paterna. Mi tío abuelo Mercedes Huapaya fue un calanguino de corazón y nunca volvió a Mala. En su casa pasé nostálgicos momentos de mi primariosa niñez cuando viajaba desde Mala a pasar mis vacaciones de verano a fines de la década de 1950. 
La Piedra Sagrada Coyllor Sayana se ubica cerca al ingreso a Calango

Recuerdo cuando el río retumbaba, cargado de turbias aguas, reflejada por los ecos de la cañada, sonido que se incrementaba durante el silencio de la noche. Pero también recuerdo los ricos desayunos con enormes motes pelados y los trozos de queso, manjares elaborados por las manos de la cariñosa tía Zoila quien, tan devota, me ordenaba seguir la procesión de la Candelaria.

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LA CANDELARIA

Después de establecerse definitivamente en tierras americanas, los hispanos dispusieron que frailes y sacerdotes doctrineros católicos iniciaran el proceso de evangelización de los “salvajes indios”. Para reemplazar a los místicos íconos de los aborígenes, réplicas de la naturaleza, tildados de idólatras por esta razón los doctrineros emplearon sus imágenes cristianas.
Aparte de la cruz y del Cristo crucificado tradicional, la más utilizada fue la efigie de la Virgen María.  Una de las advocaciones empleadas por los doctrineros para imponer el cristianismo fue la denominada “Virgen de la Candelaria”. El mito religioso que surgió en las Islas Canarias sería trasladada al "nuevo mundo", en estas tierras crearon mitológicas leyendas según el lugar para explicar su “milagrosa aparición”, pero todas con un similar trasfondo. Una imagen de la Candelaria también “apareció milagrosamente” en la cuenca media del río Mala, el acontecimiento acaeció en un plácido pueblo llamado Calango, un antiguo pueblo prehispánico punto de obligada confluencia de los primigenios pobladores de Mala y Chilca: allí se encontraba una piedra sagrada.
La piedra sagrada Coyllor Sayana
LA CANDELARIA EN EL VALLE DE MALA

Desde la misteriosa aparición de la imagen en Calango, el lugar fue la sede de su culto desde el coloniaje. Aquí, durante su fiesta matronal, confluyen muchos devotos de los pueblos ubicados a lo largo de la cuenca del río y también desde Chilca. La devoción a esta imagen es, sin lugar a dudas, la más antigua en esta región; pero ¿cómo germinó y quién la promovió? 
Iglesia de la Candelaria fue erigida cerca a la Piedra Sagrada
Pedro de Alconchel

Pedro de Alconchel fue un soldado, analfabeto y sin alcurnia, nacido en una aldea de la sierra hispana. Gracias a sus destacadas acciones como trompeta de campo durante la “conquista”1 recibió los repartimientos de Chilca y Mala como encomienda en concesión. La explotación de su encomienda y diversos negocios le permitieron acumular gran fortuna. En los primeros días del año 1562, al sentir próximo el fin de su existencia dictó su testamento y, entre muchos otros ítems, designa a su sucesor en la Encomienda2
Alconchel había dejado su aldea hispana para jamás volver pero nunca la olvidó, tampoco dejó de añorar a la imagen de su devoción, lo demostró al ordenar entregar cierta cantidad de dinero ‘a la hermita de Ntra. Señora de la Candelaria’, erigida cerca al lugar en que nació. ¿Acaso esta declaración testamentaria demostraría que Pedro de Alconchel fue el impulsor del fervor por la Virgen de la Candelaria en la encomienda de Chilca y Mala?

Origen de la Virgen de la Candelaria

La devoción a esta imagen se originó en las Islas Canarias, exactamente en Tenerife, lugar donde nació la leyenda que aquí sintetizo:
Dos pastores guanches (nativos canarios) se encontraron frente a la imagen de una señora en unas cuevas sobre un profundo barranco. Como la imagen obstaculizaba el paso de su rebaño trataron de moverla pero al intentarlo, a uno de ellos se le paralizó un brazo y el otro se causó heridas con su propio cuchillo. Asustados, los pastores corrieron a informar a su rey, éste les ordenó que trasladen la imagen hasta la cueva donde él residía. Al cargar la imagen, al instante los pastores curaron sus heridas, pero al llegar ante el rey el peso de la imagen se incrementó. Cuando el rey, acompañado por misioneros católicos, intentó cargar la imagen no pudo moverla. Entonces, ante la sugerencia de los doctrineros, dispuso que en esa cueva se construyera un santuario para la imagen. Al erigirse el santuario, la imagen fue rodeada de candelas o candeleros, origen del nombre de la virgen, que simbolizaban la luz que emitía.
Tenerife, era un puerto de paso obligatorio para las naves que se dirigían al nuevo mundo, por lo que esta manifestación religiosa se expandiría desde este lugar. Las tripulaciones trasladaron el culto de la Candelaria a estas tierras, a la par de términos del léxico ‘guanche’.

Aparición de la Candelaria en Calango

Este es el relato recopilado3 de la leyenda:

Imagen de la Candelaria saliendo en procesión
Cuentan que un pequeño grupo de personas emprendieron viaje del pueblo costero de Chilca hacia Calango. Lo hicieron por el antiguo camino, cruzando las quebradas de las estribaciones cordilleranas, que enlazaba a estos pueblos. Cuando los viajeros llegaron a un sector denominado ‘La Cuesta’, cercano a Calango, los viajeros se percataron de un inusual luminiscencia que surgía de una cueva. Al acercarse cayeron de rodillas, cegados por el fulgor y enmudecidos ante la maravillosa imagen de una Virgen. Al recobrarse repararon que la efigie era la Candelaria. Los viajeros decidieron regresar a Chilca con la imagen pero, al intentar el retorno, el camino se volvió abrupto, intransitable, cubierto de espinas y el prístino cielo se oscureció repentinamente por una inusitada y terrible tormenta. Además el peso de la imagen se incrementó tanto que semejaba hecha de plomo, el rostro de la imagen se tornó pálido y melancólico. Estas señales indicaron a los viajeros que retornar a Chilca fue un error, al proseguir hacia Calango la faz de la imagen recobró su bella y dulce expresión al instante, su peso se volvió etéreo, los rutilantes rayos del sol desvanecieron a la tormenta, el áspero camino se cubrió de flores que expelían embriagadores perfumes y desde el cielo llegaban bellas y angelicales melodías. Así caminaron hasta llegar a la antigua capilla de Calango, que con los años sería ampliada y es el actual lugar donde los devotos se acercan a venerarla”.
Podrán observar que, como toda leyenda, el relato desborda imaginación y fantasía, pero bastó para originar el culto a la Candelaria en los valles del río Mala.

La Candelaria de la villa de Alconchel

La leyenda de la Candelaria de la villa de Pedro de Alconchel es muy similar:

Imagen Candelaria villa del encomendero
Cuentan que la efigie de una Virgen fue encontrada por dos pastores (como en Tenerife) dentro de un cajón de madera enterrado a los pies de un frondoso castaño en un monte boscoso con árboles de esta especie, justo en una época que la epidemia de peste asolaba esos poblados. Relatan que la imagen curó a los infectados, lo que dio origen a una fervorosa devoción y con los años los pobladores levantaron una ermita en el lugar de aparición.
Es de notar que a la flor del castaño se la denomina ‘candela’, por lo que se desconoce si Alconchel la denomina Señora de la Candelaria en su testamento por esta razón o porque la imagen es la misma del archipiélago canario.

IDOLATRÍAS, LEYENDAS Y MISTERIOS

Ante lo expuesto cabe preguntarse, ¿quiénes implantaron en el valle el culto por la Virgen de la Candelaria?, ¿fue el encomendero Pedro de Alconchel o fueron los doctrineros dominicos? La clave estaría en cuál de las leyendas se asemeja más a la que se propagó en el valle del río Mala. La leyenda de Calango parece una amalgama entre la mitología tinerfeña y la de la villa de Alconchel.
Pero lo que es indudable, es que la leyenda respecto a la “milagrosa” aparición de la efigie de la Virgen de la Candelaria fue creada y utilizada por los frailes y sacerdotes doctrineros para reemplazar y contrarrestar la gran influencia de la mítica piedra sagrada de Calango4
PIEDRA SAGRADA
Grabados líticos que permanecieron después de la devastación
La quilca Coyllor Sayana seguía siendo "idolatrada" por los antiguos habitantes de esta región en los primeros años del siglo XVII, por esta razón el arzobispo de Lima ordenó a un visitador devastar sus misteriosas grafías por ser “causa de idolatría”.

CODA
Cuenta mi madre, Petronila Ramos Urbina (Petita), que a los pocos meses de nacer su primogénito viajó en peregrinación a Calango (en aquella época la travesía era una real odisea que es material para otra nota). Petita viajó para presentar al recién nacido a la milagrosa Candelaria y pedirle que ilumine, con su santa energía, el futuro camino del niño.
Parece un pasaje bíblico pero es verdad. 
¿Cómo?, ah sí, olvidaba comentarles que el primogénito de Petita es este escriba.

NOTAS
1.  'Pedro de Alconchel, el encomendero de Mala’, Capítulo 7 de la Parte II (Mala en la historia) del libro Mala, Valle generoso, Pueblo Milenario (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.htmlaún inédito.
2.  ‘Sucesión en la encomienda de Mala’, Capítulo 9 de la Parte II (Mala en la historia) del libro. Es de notar que a lo largo del testamento el escribano registra, en 1562, el nombre del pueblo sólo como Mala, sin advocación a algún santo.
3.  Adaptación de la leyenda por este escriba, basado en recopilación de la Sra. María Esperanza P. de Huapaya del C.E. de Mujeres de Calango.
4.  'La extirpación de idolatrías en el valle de Mala’, Capítulo 9 de la Parte II (Mala en la historia) del libro Mala, Valle generoso, Pueblo Milenario (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html). Se transcribe informe del visitador que devastó la Piedra Sagrada.

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