miércoles, 22 de mayo de 2013

MALA: VALLE DE TIERRAS FÉRTILES Y GENEROSAS

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El titular “Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario” es un homenaje a los más de dos mil años de civilización de nuestro pueblo y a la perenne feracidad de las tierras del angosto valle costero. El título lo he empleado para mi libro y el presente blog.

Un Valle Generoso
La generosidad del valle se exterioriza en la producción de sus fructíferas tierras donde, desde tiempos pretéritos, germinaban cultivos ancestrales como el maíz, maní, camotes, pallares, yuca, calabazas y frutas silvestres. Existían frescos carrizales, exuberantes juncales, bosquecillos de sauces y huarangos así como verdes gramadales. 
Su fecundidad fue puesta a prueba cuando el encomendero español inicia la siembra de semillas europeas como el trigo, vid, caña de azúcar, plátanos y olivos, además de hortalizas y legumbres.  De las especies que perduran en el valle sobresalen los singulares plátanos. 
Dos de las variedades de plátanos maleños
Las plantas y semillas se adaptaron rápidamente en el valle logrando grandes producciones industriales de trigo y excelentes derivados de la caña de azúcar, como señala el cronista Bernabé Cobo1.

Viñedos de uva quebranta
La nutrida fauna silvestre, que recorrían las florestas que cubrían hasta el litoral marino, permitió que el valle sirviera de coto de caza del encomendero y familiares según registran las crónicas coloniales. La riqueza de estas tierras también suministraron materia prima para la producción de pólvora: el salitre2; material que era refinado en el lugar y enviado a la fábrica en Lima. 


Desde la llegada de los españoles se produjeron notables cambios en el medio geofísico, en el clima y en la ecología de la región. La sobreexplotación del lugar ha significado la disminución o desaparición de muchos recursos naturales, entre ellos las verdes lomas que circundaban la planicie maleña. El largo proceso de transculturación trastocó las costumbres socio-culturales de los pobladores, provocando una profunda modificación de las condiciones de vida que ofrecía nuestro valle.

Chileno Maravillado

En 1880, la brigada chilena de Patricio Lynch cruza nuestro valle dejando una dramática impronta3. El chauvinista escritor chileno Benjamín Vicuña Mackenna hace un paréntesis en sus desmedidos elogios a sus soldados y casi una centuria después de la descripción de Haenke que usamos como epígrafe del blog, Vicuña escribe extasiado sobre el valle maleño:

“Otras cinco leguas peruanas han conducido a los chilenos al valle de Mala, que no es malo, sino al contrario, un paraje encantador en que los habitantes descansan de sus menudos afanes de labranza a la sombra de verdaderos bosques de naranjos y limoneros. Mala es una especie de Chincha en miniatura, pero en tan reducidas proporciones que bien pudiera caber todo su panorama dentro de la tela de un cuadro de cortas dimensiones o en el foco opaco de una máquina fotográfica.”


Mala NO es mala: Como muchos, Vicuña desconoce el origen y significado del topónimo MALA por lo tanto pensando que el adjetivo negativo del idioma castellano, en su forma femenina, es el nombre del valle hace un juego de palabras y utiliza intrínsecamente el antónimo castellano del adjetivo 'mala' para tratar de expresar lo positivo y la feracidad del lugar. Actualmente, tal como como Vicuña, muchas personas siguen haciendo uso de esta forma simple y fácil para referirse a MALA, incluso lo emplean reconocidos periodistas para resaltar aspectos negativos del lugar.
En la última centuria en el valle de Mala se cultivaron algodón, manzanas y sobre todo persisten los singulares plátanos maleños, gracias a las labores agrícolas de sus pobladores, aun se conservan.

Reminiscencias
Recuerdo que, tan sólo algunas décadas atrás, el río4 que fertiliza nuestro valle desbordaba de camarones, en la Boca del Río abundaban los pejerreyes, bagres, chicocos y lisas que abastecían a los pobladores del valle (en mi niñez y adolescencia solía pescarlos en el sector del ‘Puente viejo’). Esta rica fauna fluvial también colmaba las aguas de la milenaria Acequia Grande que bordea el valle costero, algo que podrán testimoniar los viejos pobladores de la zona. También recuerdo las largas balsas de totora que reposaban sobre las arenas de las playas Las Totoras y Bujama después de sus faenas de pesca.


El Turismo va de la mano con la Historia ¿cómo promocionarás a tu pueblo, a tu valle si la desconoces?
Notas
(1)   Desarrollado en el capítulos 10 de la sección "Mala en la historia" del libro de mi autoría "Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario" aun sin publicar.
(2)   Parágrafo 10.6.5 del Capítulo 10 “Mala en la Historia”.
(3)   Ver artículo “Valle Generoso, Tierra de Patriotas” publicado el  22 Diciembre 2013.
(4)   En el libro de mi autoría ofrezco un Apéndice en el que se describe el origen del Río Mala. Además un cuento sobre su mitológico "De las cumbres del Pariakaka al mar de Mala", del cual se publicó un extracto en este blog el 19 de enero 2014. Las imágenes de la portada del libro son una metáfora visual a su historia y riqueza de sus tierras:
Machote-Borrador del libro Mala. Valle Generoso, Pueblo Milenario
AVISO
Agradeceré amigos lectores, en caso llegaran a emplear mis notas para labores de estudio u otros intereses, sírvanse indicar al autor del blog como su fuente de información (en consideración a la propiedad intelectual).

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