domingo, 1 de diciembre de 2013

CHUQUIMANCO

En el ideario de los pobladores de la región costa centro sur, que comprenden la actual provincia de Cañete, mantienen la imagen de un personaje que supuestamente gobernó este territorio entre la época de desarrollo de los Señoríos hasta la incursión inca. Sobre él existe una suerte de leyenda recreada a través de tratados en libros y revistas, inclusive el nombre de este mitificado personaje forma parte del texto del himno distrital de Mala algo que, al tomar conocimiento de la cita, he discrepado con el debido fundamento en artículo publicado en este blog (ver http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/06/garcilaso-de-la-vega-y-el-vocablo-malla.html). Nos referimos a Chuquimanco. Pero cabe preguntarnos ¿existió realmente este personaje? y si así hubiera sido ¿cuál es su origen? y ¿qué registros o documentos fundamentan su existencia?
Estatua de Chuquimanco portando, 
anacrónicamente, una alabarda hispana
del siglo XVI
Amigos del blog tomen un segundo de su valioso tiempo para que, antes de leer esta columna, clickeen en los ANUNCIOS comerciales que aparecen en esta página. Con cada click sobre los anuncios, Google me reconocerá un plus en céntimos de soles, por lo que a MÁS clicks estarán apoyándome a crear un fondo para, algún día, publicar mi libro. Gracias.

EL CONTEXTO: INCAS EN LA COSTA CENTRAL
Pachacútec ordena la conquista de la costa central y meridional para lo cual dispuso que su hermano Cápac Yupanqui y el auqui o príncipe heredero Túpac Yupanqui comanden un poderoso ejército. Después de someter Nazca y Chincha, los incas llegan a los límites del actual territorio cañetano. Los hechos ocurridos en esta región en el siglo XV fueron recopilados, en orden cronológico, por Pedro Cieza de León en 1553, Miguel Cabello en 1583, Garcilaso de la Vega en 1605 y Bernabé Cobo en 1653.

El cronista: Pedro Cieza de León

Año 1553. Cieza relata en sus crónicas1 que los incas encontraron una férrea resistencia del ejército local, acción que frenó su avance conquistador, enfrascándose en batallas sangrientas. El asedio duró tanto que los incas construyeron una ciudadela (Incahuasi) y relevaron su ejército de tres a cuatro  veces. Al dilatarse demasiado el acoso, los incas cortaron los canales y acequias de irrigación, arrasaron sembríos causando hambruna a la resistencia y promovieron traiciones entre los defensores, logrando finalmente la rendición local y en castigo los cuzqueños asesinaron a los líderes y masacraron a miles. Por esto, llamaron al lugar Warcu o Guarco. Es de observar que Cieza NO menciona nombres de los líderes de la resistencia local.

El cronista inca: Garcilaso de la Vega

Garcilaso2, muy joven, asumió un exilio sin retorno. En la península estuvo imposibilitado de practicar su lengua natal como él mismo señaló y la lejanía y dificultades de comunicación, propias de la época, le impidieron recibir fluidas y certeras informaciones. Para sus ‘Comentarios Reales’, publicado en 1609, emplea como fuentes a cronistas tempranos, esencialmente Cieza de León, pero a menudo es traicionado por su "flaca memoria". Cuando desarrolla el episodio de la conquista inca en los territorios de la costa centro sur, Garcilaso reitera explícitamente las crónicas de Cieza pero, a diferencia de este historiador, señala que el líder de la resistencia se llamaba Chuquimancu, al que califica como Rey y que por su valentía fue eximido de la masacre. Garcilaso también relata que, después de ocupar el ‘reino’ de Chuquimancu, los incas pasaron a conquistar los valles de Pachacámac, Rímac, Chancay y Barranca que estaban regidos por ‘un señor poderoso llamado Cuismancu que también presumía llamarse Rey’.

Los personajes: Chuquimanco y Cuismanco

Garcilaso es el único cronista que escribe sobre Chuquimanco, lo hace sin detallar sus orígenes ni características personales, sólo señala que era un valiente guerrero y Rey de la región. Lo mismo sucede cuando incluye a Cuismanco en sus relatos de hechos ocurridos en el siglo XV, sin referencias que lo sustenten. Ante la carencia de registros o documentos que respalden, cabe preguntarnos ¿existieron estos personajes?

Los personajes de Cajamarca

En nuestras indagaciones llegamos al norte del país, a Cajamarca; en el siglo XVI este lugar estuvo conformado por siete warangas3 (waranga era una entidad sociopolítica). Estas entidades se denominaban: Guzmango, Chuquimango, Chondal, Bambamarca, Caxamarca, Pomamarca y Mitimas. La waranga del cacique Guzmango, conocido como Cuismancu, era la más importante de todas, según estudios. Observen los nombres resaltados en negrita.


A manera de conclusión
Tanto los cronistas tempranos Cieza de León, Cabello y el tardío Cobo NO mencionan en sus recopilaciones a Chuquimanco, personaje que solamente es aludido en los “Comentarios” de Garcilaso. Además, cuando Garcilaso rectifica a los cronistas tempranos y a los de su época, altera la escritura de diversos nombres de lugares (topónimos) así como sus interpretaciones debido a que desconoce las variedades dialectales, sobre todo, de la costa. Al relatar el avance conquistador de los incas en la costa ocurrido en el siglo XV Garcilaso debió confundirse, por su largo exilio o su "flaca memoria", como él mismo recalcó, y ubicó en este sector de la costa central a los caciques Chuquimango y Cuismanco. Como hemos visto, estos personajes gobernaron sus warangas cajamarquinas en el siglo XVI, muchos años después de los sucesos en Guarco.

Es evidente el desfase tiempo-histórico entre los personajes cajamarquinos muy bien documentados con los protagonistas de los relatos de Garcilaso. Por estos motivos, la historiadora e investigadora María Rostworowski quien, con mucho respeto, desmitificó las crónicas de Garcilaso de la Vega recomendando que, al leerlo, debería hacerse con mucha objetividad al precisar los errores del mestizo cuzqueño. Por lo tanto, podemos concluir que la existencia del mítico Chuquimanco, supuesto cacique del Señorío de Guarco, carece de certeza.

Portada del libro
Bonus
-En 1653 Cobo, cronista tardío, escribe sobre la heroica resistencia en Guarco, pero especifica que el Señorío estuvo regido por una Cacica4, viuda, quien fuera vencida por la astucia de una mujer inca.
-En el año 1791, durante el virreinato, las crónicas de Garcilaso fueron puestos en duda por su ‘imperfecto retrato sobre el imperio inca’ 5.
-En 1935 se da a conocer una anecdótica e imaginativa ‘biografía’ de Chuquimanco escrita en base a documentos apócrifos cuyo autor especuló que el cacique nació y residió en Mala6 y, además, discurrió que el nombre significa ‘Señor de la lanza’. Esta ‘biografía’ serviría como fuente bibliográfica a otros autores que respaldan el origen maleño del cacique, refieren que entre ellos figura el poeta Alejandro Manco Campos7.
-Un reconocido lingüista, miembro de la Academia Peruana de la Lengua, ha estudiado las raíces del nombre Chuquimanco, señalando que la traducción ‘Señor de la lanza’ es una interpretación INCORRECTA.

NOTAS
1   Tema desarrollado en el Capítulo 6 de ‘Mala en la historia’ del libro de mi autoría: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html) aún inédito.
Ver artículo anterior en este blog: “Garcilaso de la Vega y el vocablo Malla” http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/06/garcilaso-de-la-vega-y-el-vocablo-malla.html
3   ‘Historia de los Incas’ de Pedro Sarmiento de Gamboa, año 1572. Al respecto, el historiador Waldemar Espinoza ha efectuado profundos estudios.
4   Tema desarrollado en el Capítulo 6 (Parágrafo 6.4.3) de la Parte II del libro de mi autoría.
5   Mercurio Peruano, 1791.
6   Tema desarrollado en el Capítulo 6 (Parágrafo 6.3) de la Parte II del libro de mi autoría. Como sabemos, Cañete reclama el lugar de origen de Chuquimanco indicando que vivía en Cancharí. En Imperial le han erigido una estatua (fotografía superior) blandiendo, en lugar de un arma preinca del siglo XV, una extraña alabarda española (propia del siglo siguiente) que lleva incrustada una mazorca de maíz. La estatua de Pachacútec en el Cuzco porta una alabarda idéntica. Es de notar el desfase del tiempo-histórico al presentar ambas estatuas con un arma hispana. He escrito un cuento en honor al autor que propuso el origen maleño de Chuquimanco, lo publicaré en este blog próximamente.

7   Lo menciono sólo porque lo he leído en el artículo 'Un cañetano llamado Chuquimancu' de Iván Reyna Ramos, periodista de Rumbos del Perú. A pesar de mi búsqueda NO he encontrado documento o publicación de Alejandro Manco Campos en el que éste sustente el origen maleño de Chuquimanco.
    
    Amigo lector, haciendo CLICK en los ANUNCIOS que aparecen en la página es una forma de apoyarme para conseguir publicar mi libro.
     AVISO
     Agradeceré amigos lectores, en caso llegaran a emplear mis notas para labores de estudio u otros intereses, sírvanse indicar al autor del blog como su fuente de información (en consideración a la propiedad intelectual).

6 comentarios:

  1. Interesante este artículo de Chuquimanco, su nombre tiene más de tradición que de sustento histórico. Gracias por tu publicación. vmch577@hotmail.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al contrario, amigo vmch577; efectivamente, Chuquimanco es un personaje casi mitológico que fue creado por la pluma de Garcilaso. Las investigaciones actuales así lo han demostrado. Espero que compartas mi blog.

      Eliminar
  2. Muy interesante y muy bien sustentado. Felicitaciones

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias amig@ Anónim@, aprecio tu comentario y tu lectura. Espero me apoyes en la difusión de este blog. Saludos.

      Eliminar
  3. mi apellido es chuquimango y queria saber su historia gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Unknown (desconocido) te agradezco por leer mis notas del blog, sobre tu apellido puedes indagar en esta dirección: http://perufolklorico.blogspot.pe/2015/09/cultura-apellidos-de-origen-quechua.html?spref=fb Saludos

      Eliminar

Te invitamos a dejarnos tu punto de vista acerca de lo publicado en el Blog. Nos interesa saber tu opinión. Sólo tienes que tener una cuenta de Gmail o en su defecto publicarlo eligiendo el perfil anónimo. Gracias.