domingo, 23 de febrero de 2014

BUJAMA

Cuando uno escucha el vocablo Bujama es natural que, al instante, lo relacione con su bella caleta y la larga playa que recorre el litoral hasta cerro Salazar; estas características le permiten recibir muchos visitantes en épocas de verano. Pero Bujama es algo más que eso, es dueño de un pasado histórico poco conocido y de tradiciones de antiguos pescadores. En el presente artículo daremos a conocer, de manera resumida, ciertos detalles.

 
Ubicación

Se localiza en la parte austral de la planicie costera del valle de Mala que se extiende hacia el sur, hasta que sus verdes bordes desaparecen entre las arenas del desierto. Está dividido en dos zonas: Bujama Alta, situada en la franja oriental, cerca de las estribaciones; y Bujama Baja, asentada sobre las cercanas arenas marinas.

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Historia
Al igual que todos los antiguos asentamientos del valle, Bujama en sí tiene sus orígenes como lugar poblado en épocas pre-incas.

a. En cierto sector de la actual y relativamente nueva Bujama Alta1 se hallaron vestigios arqueológicos como cerámicas y un quipu de confecciones locales con influencia Cerro del Oro, pertenecientes al Horizonte Medio. En la zona de Bujama Baja2, exactamente sobre las laderas externa e interna del cerro Granito de Oro y cerro Puerto que encierran a la Caleta, se localizaron vestigios arquitectónicos y cerámicas pertenecientes al Intermedio Tardío, incluyendo huellas de sacrificios humanos y de animales en honor a deidades marinas. Lamentablemente, tal como ha ocurrido en otros lugares del valle maleño, las construcciones de modernas casas de veraneo y granjas han devastado los vestigios arqueológicos de las raíces de Bujama.
b. Durante el período del coloniaje los cronistas hispanos tempranos la registraron como una humilde aldea, sin especificar nombre, de habitantes nativos dedicados a la labor de pesca marina. En el entorno existían manantiales y bosquecillos.
En la segunda mitad del siglo XVI la presencia hispana en el valle de Mala se consolidó a través del encomendero y españoles beneficiados con propiedades.
Recién en el  siglo XVII la zona sería registrada por el primer propietario de la finca, un personaje con título nobiliario, con el nombre Bujama.
Durante el coloniaje se implantó el reprobable uso de seres humanos esclavizados como mano de obra y, debido al trato cruel, muchos de ellos fugaron de sus ‘amos’ y serían conocidos como ‘cimarrones’. Uno de los refugios de los cimarrones se ubicó en un bosquecillo ubicado en el límite sur del valle.
c. Desde fines del coloniaje, Joaquín de Asín3 y sus descendientes fueron los propietarios de la hacienda Bujama y la hacienda La Rinconada, ambos lugares serían reconocidos por la crianza de fieros toros de lidia. La casa hacienda y la ranchería de la finca de Bujama se ubicaban en el sector del actual Bujama Alta.
d. En la época Republicana, en la zona de Bujama ocurrieron valerosas acciones por patriotas4 del valle durante la Guerra del Pacífico que son dignas de resaltar.
Actualmente la casi desconocida aldea de pescadores del siglo XVI es un esforzado pueblo que se moderniza, pero que mantiene sus tradiciones marinas. La bella caleta, génesis del pueblo bujamino, se ha convertido en un balneario de verano.

Acerca del topónimo Bujama

¿Cómo adquiere este lugar el nombre Bujama? y ¿qué significa este vocablo?
Es bueno recordar que a través de los siglos en nuestro valle confluyeron diversas lenguas5, como el quechua, el aimara y las extintas puquina y quingnam. El quingnam es una variante de la lengua muchik que fue hablada de manera exclusiva por los pescadores del norte. Algunos vocablos de esta lengua costera aún perduran en nuestro valle. Pero, aunque parezca paradójico, Bujama es una palabra que no tiene raíces quechua, aimara, puquina o quingnam, ni siquiera castellano.
Sobre el origen y la aparición de este singular topónimo en nuestro valle se trata ampliamente en el tratado ‘El Topónimo Bujama’6 de mi libro, al respecto les entrego un tip como adelanto: el nombre está vinculado con la introducción y la siembra de las cepas de la caña de azúcar y de los singulares plátanos maleños.

Tradición pesquera

Como hemos resaltado, en Bujama se cultivó este oficio desde antiquísimas épocas y una de las tradiciones, hoy perdidas u olvidadas, era el empleo de las balsas de totora. Los pobladores del valle construían las largas balsas por ‘cuerpos’ o ‘piernas’ y luego, mediante fuertes amarras, unían tres de estas piernas formando  una pesada balsa. En el mar eran tripuladas por dos personas de gran potencia física, uno en proa y otro en popa, e impulsadas por alargados remos de madera de doble pala. Después de ‘tender’ la red sobre el mar retornaban a la playa. Las ‘calas’ dejaban cantidades de rayas y corvinas.

Era común observar estas balsas tendidas, cual largos troncos de palmeras, sobre las arenas de las playas del litoral maleño, desde Las Totoras hasta Bujama.
Seguramente la extinción de los humedales donde crecía la totora contribuyó a la desaparición de estas características balsas y, por ende, de sus artesanos. En la actualidad los pescadores de la caleta sólo emplean botes o pequeñas lanchas para tender sus redes en la mar, aparte de continuar con la artesanal pesca desde las peñas.


Fotografía capturada en muro de Facebook/BUJAMA

BONUS

LAS TOTORAS

En el valle de Mala existieron numerosos manantiales hasta la década del ’60 del siglo pasado. En los humedales del corto litoral maleño floreció un tipo de junco acuático conocido con el nombre quechua de totora o tutura. Este vegetal fue empleado para confeccionar esteras, bolsos entre otras cosas pero, especialmente, en la construcción de unas balsas largas y macizas las cuales eran utilizadas en la pesca de rayas y corvinas con trasmallos, eran muy diferentes a los publicitados ‘caballitos de totora’ del norte.
En los lugares donde crecían las florestas de juncales (la playa, boca del río Mala y en sectores de Bujama) era habitual encontrar, hasta fines de la década de los años ’60 del siglo pasado, bandadas del silvestre y sabroso “pato alavanco”.
Debemos recordar que los antiguos maleños denominaron originalmente a la playa con nombre de “Las Totoras”, por la abundancia del junco en sus riberas. Este nombre nativo del cual debemos enorgullecernos, pues forma parte de la identidad y tradición del valle, ha devenido en un delicado y sofisticado diminutivo 'Totoritas' adoptado por los constructores del exclusivo balneario en la segunda mitad de la década de los ’70. Seguramente las nuevas generaciones de  niños y jóvenes maleños desconocen este antecedente.
Este escriba, empeñado en recuperar y salvaguardar las tradiciones, identidad e historia de Mala, entiende que el diminutivo utilizado como nombre pertenece sólo a la lujosa urbanización, por lo que seguirá empleando con empeño el verdadero nombre de la playa maleña: “Las Totoras

DESVENTURA ECOLÓGICA

Los extraordinarios y famosos plátanos maleños tienen un especial sabor, dulzura y textura que lo diferencia totalmente con productos de la misma especie de otras regiones del país. Su calidad se debe a la perenne humedad de la fértil tierra en la cual se desarrollan y no necesitan de riego. Pero, actualmente, las tierras del sector de los Platanales se van secando debido a la aparición de cinco monstruos tubulares que absorben el líquido vital del acuífero y lo propulsan hacia el exterior de los límites del distrito. Ya no se  observan las ‘sangraderas’ (zanjas de sangría) llenas de la transparente agua que brotaba del subsuelo; sangraderas que rebosaban de la flora conocida como ‘pupucha’ y berros, vegetales que eran aprovechados por los pobladores para alimentar a sus aves de corral. ¡Es una verdadera tragedia ecológica!

NOTAS
1   Tema desarrollado en el Capítulo 4, Período Horizonte Medio (500 d.C.- 1100 d.C.) de “Mala en la Historia”, segunda parte del libro de mi autoría: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.htmlaún inédito.
2   Tema desarrollado en el Capítulo 5, Período Intermedio Tardío (1100 d.C.-1470 d.C.) de “Mala en la Historia”, segunda parte del libro: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario”.
3   Tema desarrollado en el Capítulo 10 ‘La Hacienda Bujama y Joaquín de Asín en el valle’ de “Mala en la Historia”, segunda parte del libro: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario”.
4   Ver artículo anterior “Valle generoso, Tierra de patriotas”.
‘Asuntos Preliminares’ de “El Topónimo Mala, Etimología y Significado” de la primera parte del libro: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario” (http://malagenerosa.blogspot.pe/2013/08/el-libro.html).
6   Apéndice “El topónimo Bujama”, tercera parte del libro: “Mala-Valle generoso, Pueblo Milenario”.

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